Pruebas de dureza: La prueba de dureza es un aspecto fundamental del control de calidad en la fundición a presión de aluminio. Determina la resistencia del material a la deformación o penetración. Esto es crucial para aplicaciones en las que el componente fundido a presión debe soportar una tensión mecánica significativa. Los métodos comúnmente utilizados incluyen las pruebas de dureza Rockwell y Brinell, que proporcionan una medida de la resistencia y durabilidad del material.
Pruebas de resistencia a la tracción: Las pruebas de resistencia a la tracción evalúan la capacidad del material para resistir la tensión. Implica extraer una muestra hasta que se rompe para medir su fuerza y ductilidad. Esta prueba asegura que la aleación de aluminio utilizada en la fundición a presión puede soportar cargas operativas sin fallas.
Pruebas de conductividad térmica: La conductividad térmica es vital para los componentes expuestos al calor. Esta prueba mide la capacidad de la parte fundida a presión de aluminio para conducir el calor, que es esencial para aplicaciones como piezas de motor y disipadores de calor. Una alta conductividad térmica garantiza una disipación de calor eficiente, evitando el sobrecalentamiento y mejorando el rendimiento.
Inspecciones ultrasónicas y de rayos X: estos métodos de prueba no destructivos se emplean para detectar defectos internos, como porosidad, inclusiones o grietas, lo que podría comprometer la integridad de la parte fundida. La inspección de rayos X proporciona una representación visual de la estructura interna, mientras que la inspección ultrasónica utiliza ondas sonoras para detectar inconsistencias.
Examen visual y microscópico: la calidad de la superficie es crucial tanto por razones estéticas como funcionales. La inspección visual ayuda a identificar defectos de la superficie como ampollas, arañazos o imperfecciones. El examen microscópico proporciona una vista detallada del acabado de la superficie y ayuda a evaluar la adherencia de la fundición a los estándares especificados.
Clasificación IP67: esta clasificación significa que la parte fundida a presión es hermética al polvo y está protegida contra la inmersión temporal en agua. Esto es particularmente importante para aplicaciones automotrices, donde los componentes están expuestos a suciedad, humedad y temperaturas variables.